dolor de espalda

El dolor de espalda o también llamado lumbago es una de las afección más comunes en la consulta médica, que afecta a 8 de cada 10 individuos en algún punto de la vida.  Las características del dolor son muy variables, algunos que van desde un dolor que sordo que se da con el movimiento, hasta dolores muy fuertes e incapacitantes que limitan la movilidad. Los dolores agudos se presentan de forma repentina y se presentan por pocos días o semanas, se conoce como dolor crónico cuando es constante y dura al menos 3 meses.

La mayoría de los dolores de espalda tiene un origen muscular, esta es la causa más común en los pacientes. Sin embargo existen otras causas que pueden originar dolor en la región lumbar y que deben ser estudiadas por un profesional de la salud. 

¿Cuáles son las causas?

Lo primero que se debe hacer cuando se tiene dolor de espalda es identificar la zona del dolor. Pues la columna se divide en 4 partes, la zona cervical o del cuello, la región dorsal que es la más grande y abarca todo el tórax, la región lumbar o parte baja de la columna y por ultimo la zona sacro-coccigea.

Las principales causas de dolor de espalda son:

  1. Tensión musculares o de ligamentos
  2. Espasmos o contracturas musculares
  3. Hernias distales
  4. Fracturas, contusiones o lesiones oseas 

Las actividades que pueden conducir a este tipo de lesiones son:

  1. Malas posturas.
  2. Actividad física mal realizada.
  3. Levantamiento de cargas.
  4. Traumas o golpes.
  5. Realizar actividad física sin calentamiento o de forma repentina.
  6. No usar protección al levantar peso.

Problemas estructurales

Algunas veces el dolor de espalda se presenta por alteraciones genéticas o enfermedades de los hueso. 

Discos rotos: entre cada vertebra existe un disco de tejido blando que ayuda a soportar el peso y los movimientos de la columna. Cuando uno de estos discos se rompe por traumas o golpes, puede ocasionar presión sobre los nervios y generar dolor. 

Discos abultados: del mismo modo que el anterior los traumas pueden causar que una parte de los discos salga de su lugar y presione los nervios, causando e dolor.

Compresión nerviosa: el principal nervio afectado por las hernias discales o discos abultados es el nervio ciático, el cual desciende por los miembros inferiores. La compresión de este nervio genera dolor en la región lumbar y desciende hasta los pies, en forma de una «corrientazo».

Artritis: la artritis es una degeneración del cartílago, es decir una degeneración de los discos vertebrales, la cual puede presentarse en varios niveles.  Esté deterioro de los discos puede generar con el tiempo hernias discales 

Escoliosis: esta enfermedad se caracteriza por una desviación o curvatura de la columna que es anormal.  Sin embargo, el dolor suele producirse solo en desviaciones muy pronunciadas o mayores a 45 grados, lo que genera un desequilibrio en las fuerzas de contractura muscular, que ocasional el dolor crónico.

Osteoporosis: las baja densidad de calcio en los huesos puede predisponer a las personas a sufrir fracturas o aplastamiento de las vertebras, esto puede tener complicaciones serias, como la compresión de la médula osea. 

Los movimientos y la postura

El dolor de espalda tiene una estrecha relación con la postura y la actividad física estos son algunas de las causas:

  1. Toser o estornudar con frecuencia
  2. Tensión muscular por estrés
  3. Estiramiento excesivo
  4. Doblarse o mala postura por largo tiempo
  5. Empujar, jalar o levantar cargas
  6. Estar de pie o sentado durante largo periodo de tiempo
  7. Mantener el cuello hacia adelante al conducir, o enfrente de un computador
  8. Conducir por largo tiempo sin descanso
  9. Dormir en colcho blando o con mal soporte para la columna

Otras causas

Algunas condiciones de mayor severidad pueden causar dolor de espalda, aunque no suele ser el síntoma cardinal, por lo general este dolor se asocia de forma tardía y con diagnostico previo

  1. Síndrome de cauda equina
  2. Cáncer de columna vertebral
  3. Infecciones de la columna vertebral
  4. Otras infecciones como la cistitis, pielonefritis, enfermedad pélvica inflamatoria entre otras. 
  5. Trastornos del sueño
  6. Herpes zóster o culebrilla

Diagnostico y tratamiento

El médico realiza el diagnostico generalmente por los síntomas y el examen físico.  

Es posible que el médico solicite algunos exámenes dependiendo de los hallazgos encontrados. Los exámenes más frecuentes suelen ser para descartar problemas estructurales:

  1. Radiografía de la columna
  2. Exámenes de laboratorio en sangre o en orina para descartar infecciones.
  3. Imágenes especializadas como resonancia magnética nuclear o tomografía axial computarizada de columna.
  4. Gammagrafía oseas y osteodensitometría en casos específicos. 
  5. Electromiografia y neuroconducción para descartar alteraciones nerviosas.

Tratamiento en casa

La aplicación de compresas calientes o una bolsa de hielo, pueden mejorar el dolor muscular de forma transitoria. Algunos medicamentos de venta libro OTC como el ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco, ayudan a mejorar la inflamación del musculo y mejoran el dolor. 

El descanso efectivo o cambios en la rutina suelen disminuir el estrés y mejorar los dolores de espalda.

Se recomienda hacer pausas activas en el trabajo, con ejercicios de estiramiento y desplazamiento, esto mejora el tono muscular, reducirá el dolor y evitará que los músculos se debiliten

Tratamiento médico

Fisioterapia: existen diferentes formas de aliviar la tensión muscular y mejorar el dolor. Las terapias de frió y calor relajan el musculo, mejorando el dolor. Se puede también aplicar estimulación eléctrica creando micro tensiones para tonificar el musculo.

Según la evolución se pueden incluir terapias de movimiento, o fortalecimiento muscular.  Así como también ejercicios de flexibilidad.  

Estás técnicas no solo contribuyen a mejorar el dolor de espalda, si no también están orientadas a mejorar la postura del paciente. 

Se recomienda que una vez terminadas las terapias el paciente debe continuar realizando los ejercicios aprendidos, en su casa

Manejo farmacológico:  dependiendo del origen del dolor y la intensidad el médico elegirá el manejo con analgésicos según sea conveniente. 

En los casos leves se dará manejo con acetaminofen o una AINE (naproxeno, ibuprofeno) para mejorar el dolor. 

En casos más severo se pueden dejar manejos con medicamento opiodes como tramadol o hidrocodona los cuales deben ser indicados por un médico. 

Otros medicamentos empleados en el manejo del dolor de espalda son los relajantes musculares. Uno de los más conocidos es el metocarbamol, sin embargo, existe otros con mejores resultados como la tizanidina. 

Manejo de segunda línea

En algunos casos, el dolor de espalda no resuelve de manera efectiva con los analgésicos y anti-inflamatorios. En estos casos el médico podrá formular tratamientos con corticoides inyectables que pueden ser usados intramuscular, epidural o  alrededor de la médula espinal. Los corticoides cumplen una función anti-inflamatoria, sobre a las raíces nerviosas reduciendo el dolor.

En otros casos, se realizan infiltraciones con anestésicos de largo duración que mejoran el dolor. 

En los casos severos asociados a alteraciones estructurales como las hernias discales, a menudo los pacientes requieren manejo con intervenciones quirúrgica para liberar las raíces nerviosas comprimidas. Sin embargo, por el riesgo quirúrgico los neurocirujanos no toman a la ligera esta situación. 

Se debe determinar el riesgo/beneficio para el paciente. Es decir, si vale la pena realizar la cirugía o el riesgo de la cirugía puede traer peores resultados para el paciente.  

Algunos de los procedimientos quirúrgicos más comunes son:

  1. Fusión vertebral: consiste en unir dos vertebras empleando un injerto de hueso. 
  2. Remplazo discal: se realiza el reemplazo con un material sintético que cumple una función similar.  
  3. Disectomia: consiste en la liberación de la compresión del disco vertebral sobre la raíz nerviosa, retirando la parte dañada del nervio.  

Prevención

Los pasos para reducir el riesgo de desarrollar dolor de espalda consisten principalmente en abordar algunos de los factores de riesgo.

Ejercicio: el ejercicio regular ayuda a desarrollar fuerza y ​​controlar el peso corporal . Las actividades aeróbicas guiadas de bajo impacto pueden mejorar la salud del corazón sin forzar o sacudir la espalda. Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, hable con su médico.

Hay dos tipos principales de ejercicio que las personas pueden hacer para reducir el riesgo de dolor de espalda:

Los ejercicios de fortalecimiento del núcleo trabajan los músculos abdominales y de la espalda, ayudando a fortalecer los músculos que protegen la espalda.
El entrenamiento de flexibilidad tiene como objetivo mejorar la flexibilidad del núcleo, incluyendo la columna vertebral, las caderas y la parte superior de las piernas.

Cambios en los hábitos

Dieta: asegúrese de que su dieta incluya suficiente calcio y vitamina D , ya que son necesarios para la salud de los huesos. Una dieta saludable también ayuda a controlar el peso corporal.

Fumar: un porcentaje significativamente mayor de fumadores tiene incidencias de dolor de espalda en comparación con los no fumadores de la misma edad, estatura y peso.

Peso corporal: el peso que llevan las personas y su carga afecta el riesgo de desarrollar dolor de espalda. La diferencia en el riesgo de dolor de espalda entre individuos obesos y de peso normal es considerable. Las personas que llevan su peso en el área abdominal en comparación con las nalgas y el área de la cadera también tienen un mayor riesgo.

Postura

Postura al estar de pie: asegúrese de tener una posición pélvica neutral. Póngase de pie, con la cabeza hacia adelante, la espalda recta y equilibre su peso de manera uniforme en ambos pies. Mantenga sus piernas rectas y su cabeza alineada con su columna vertebral.

Si usa regularmente una computadora, es importante asegurarse de tener una silla con un buen soporte para la espalda y adoptar una buena postura y la posición de la cabeza.

Postura al sentarse: un buen asiento para trabajar debe tener un buen respaldo, apoyabrazos y una base giratoria. Cuando esté sentado, intente mantener las rodillas y las caderas al mismo nivel y mantenga los pies apoyados en el piso, o use un reposapiés. Idealmente, debería poder sentarse erguido con apoyo en la parte baja de la espalda. Si está utilizando un teclado, asegúrese de que sus codos estén en ángulo recto y que sus antebrazos estén horizontales.

Al conducir: es importante contar con el apoyo adecuado para su espalda. Asegúrese de que los espejos laterales estén colocados correctamente para que no tenga que girar. Los pedales deben estar directamente en frente de sus pies. Si está en un viaje largo, tenga muchos descansos. Bájese del auto y camine alrededor.

Levantar cargas

Levantamiento: cuando levante objetos, use sus piernas para levantar objetos, en lugar de su espalda.

Mantenga su espalda tan recta como pueda, manteniendo los pies separados con una pierna ligeramente hacia adelante para que pueda mantener el equilibrio. Doble solo las rodillas, sostenga el peso cerca de su cuerpo y estire las piernas mientras cambia la posición de su espalda lo menos posible.

Doblar la espalda inicialmente es inevitable, pero cuando la flexione, trate de no agacharse, y asegúrese de apretar los músculos del estómago para que la pelvis quede estirada. Lo más importante, no estire las piernas antes de levantarlas, o la usará. su espalda durante la mayor parte del trabajo

No levante y gire al mismo tiempo: si algo es particularmente pesado, vea si puede levantarlo con otra persona. Mientras esté levantando, siga mirando hacia adelante, no hacia arriba o hacia abajo, de modo que la parte posterior de su cuello sea como una línea recta continua desde su columna vertebral.

Moviendo cosas: es mejor para su espalda empujar cosas por el piso, usando la fuerza de su pierna, en lugar de jalarlas.

Otras formas de prevención

Zapatos: los zapatos planos ponen menos tensión en la espalda.

Cama: debe tener un colchón que mantenga su columna recta, mientras que al mismo tiempo soporta el peso de sus hombros y glúteos. Use una almohada, pero no una que obligue a su cuello a un ángulo pronunciado.

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Dolor de espalda: causas, tratamiento y como prevenirlo

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